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Échecs de l’émigration au Pérou : le récit d’Auguste Lagravère (1863-1866)

Auguste Lagravère émigre au Pérou en 1863, par Isabelle Tauzin

Auguste Lagravère est l’un de ces nombreux Français partis aux Amériques, pour faire fortune au Pérou, sur les traces d’un oncle qui exploitait une mine dans les Andes centrales. L’historien Fernando Barrantes Rodriguez Larrain propose une notice biographique sur Pierre Adrien Lagravère, qui a réussi à la tête de mines d’argent, associé à ses fils et fit partie des notables fondateurs de la Société Française de Bienfaisance. Cette success story familiale contraste avec le récit de violence intrafamiliale laissé par Auguste Lagravère, revenu de son expérience migratoire en 1866 et auteur d’un témoignage qu’il publia sous le titre Aïguala ! Souvenirs de l’Amérique méridionale[1] à Paris en 1883. Le père d’Auguste était un Bayonnais, Pierre Théodore Lagravère qui eut un fils à Lyon, l’autre à Paris, et finit sa carrière comme fonctionnaire du ministère de l’Intérieur[2] tout comme le sera Auguste Lagravère en 1870. Continuer la lecture de « Échecs de l’émigration au Pérou : le récit d’Auguste Lagravère (1863-1866) »

Les Filles de la Charité au Pérou

Le présent texte est issu des investigations menées sur l’histoire de l’émigration aquitaine en Amérique latine dans le cadre du projet EMILA. Extrait de  «  L’arrivée des Filles de la Charité en Amérique latine : des expériences de terrain instructives » par Isabelle Tauzin.

Embarquement à Bordeaux pour le Pérou (1857-1858)

Plus de quarante religieuses et deux lazaristes partirent de Bordeaux pour le Pérou le 16 septembre 1857 à bord du Saint Vincent de Paul, un trois-mâts de plus de neuf cents tonneaux, lancé par le constructeur bordelais Arman pour les armateurs Bordes et Le Quellec qui avait déjà transporté un premier groupe de Filles de la charité à Valparaiso. La navigation fut interrompue par une escale à Rio de Janeiro où descendirent deux religieuses qui ne supportaient pas le voyage. En 1857, le voyage des religieuses fut réalisé grâce au financement apporté par la Maison Montané, du nom du consignataire du guano, qui avait été élu député de la Gironde au début du Second Empire, et avait fait construire le Louis Napoléon inauguré par l’empereur à Bordeaux en 1852 avant de se retrouver ruiné en 1858 lorsque la consignation du guano revint aux Anglais Gibbs.

Le président Castilla avait autorisé la Société de Bienfaisance de Lima à entreprendre les négociations pour la venue des Filles de la Charité dès avril 1856. Outre le soutien du consignataire gersois, Montané, un autre Gersois, l’armateur Antoine Dominique Bordes avait d’excellentes relations avec la Congrégation de la Mission, et après avoir facilité l’installation au Chili, aurait transporté gracieusement sur l’un de ses clippers les plus emblématiques les Filles de la Charité. Continuer la lecture de « Les Filles de la Charité au Pérou »

Monsieur Flémond, par Francisco Grandmontagne

Caras y caretas, Buenos Aires, n° 32, 13 mai 1899, p. 13-14

Galería de inmigrantes

Monsieur Flémond

Es bordelés. Nació entre racimos, en los olivíferos campos de la Gironde. Fueron sus padres anfibios de mercaderes y agricultores. Ejercieron el comercio de cabotaje en aquel río enchocolatado por los arrastres de greda, y a la vez podaron su viña, herencia secular de sus más remotos abuelos. En la familia de los Flémond se unió el espíritu del mercader con el del labrador, la codicia de aquél y la fuerza de éste, el cálculo y el puño, el azadón y el remo, la podadera y la pluma, verdadero fenómeno de comunión de esfuerzos que sólo se observa en el cultérrimo pueblo francés.

A Charles Flémond metiéronle sus padres en los escritorios de Burdeos, para que aprendiera cómo las cabezas explotan a los brazos, cómo el espíritu acumulativo, germen de todo progreso, se desenvuelve más poderoso en el hombre de números que en el hombre de labor manual.

En Burdeos, alambique obligado del mosto de las dos Hesperias, del italo-español aprendió Flemond a llevar libros y a catar caldos, estudiando al mismo tiempo las finanzas y las costillas de que se compone un barril. Casó componentes, unificó el zumo de distintas regiones vinícolas, analizó yerbas y colorantes, haciéndose un doctor en química de bodega. Así fue desarrollándose en su espíritu el genio de su pueblo, la fantasía licuosa de los chateaux, un género de poesía espumante que tiene exaltados a todos los cerebros bordeleses.

Su genio creador de alegres líquidos no encontró en el trabajado suelo patrio el apoyo de los capitalistas. Allí el capital no es aventurero, necesita las seguridades del éxito, y el negocio de los chateaux es bastante vidrioso, como todas las empresas en que interviene más la imaginación que el trabajo efectivo.

En cierto modo se parece el negocio de los chateaux al de las revistas literarias: en éstas hay que acertar con el título, con las dimensiones, con el grabado y con los colorines, lo mismo que en aquéllos es necesario dar con un nombre provocador al paladar, con una botella incitante, de raro atractivo, y con una etiqueta llena de ringorrangos litográficos. En las revistas lo de menos es el texto, lo mismo que el líquido en los chateaux. En las primeras hay que poner pocas ideas, poca filosofía indigesta, y sí muchas bromas que disfracen la seriedad de la vida y… el hambre de los redactores. En los segundos, poco vino vigoroso y muchas yerbas aromatizadas, ilusoria triaca del alcohol.

***

No logró Charles Flémond ser profeta entre las neblinas de zumo de su tierra, y pensando en otra, aún más fantástica que la francesa, se acordó de América, de estos países jóvenes, como si dijéramos en el período de la dentición. En aquel puerto, principal punto de partida de la pauperista peregrinación europea que viene a la Meca pampera, se embarcó Flémond con rumbo a Buenos Aires “en un velero bergantín”, por el año 60, entre una legión de propietarios fecundadores del suelo americano, de recias cabezas pobladas de robustos ensueños, caras tostadas por los soles de los campos europeos y brazos endurecidos en la aridez de las heredades agotadas, donde las sementeras germinan enanas, porque ni Favonio ni Subsolano tienen ya fuerza seminal para procrear en las viejas entrañas de una tierra muerta de cansancio.

Llegó Flémond a Buenos Aires, sin un sou, pobre como las ánimas benditas. No molestó a nadie con tarjetas de recomendación, como el inmigrante bachiller. Obrero de brazos y obrero de cabeza, hombre de doble maña, no perdió el tiempo en el difícil hallazgo del pupitre sedentario. Trabajó como obrero manual en una licorería, con esa independencia relativa que no goza el tenedor de libros, sometido a los desplantes patronales y obligado a ser el balancín de la intriga entre los consocios.

Con los primeros ahorros se instaló en una habitación más espaciosa, donde cupieran además del catre del obrero, los enseres del manipulador; un barril, una tina de agua, un decalitro, tila, anilina, coriandro, flores de sauco y un cajón de pasas de Corinto, para extraer de entre sus arrugas el dormido alcohol que comunicara su espíritu a los demás componentes. Con el producto de las primeras botellas, vendidas en el barrio, fue adquiriendo nuevos elementos de producción, algas, orchilla, maqui, ros tremier y otros frutos de nuestra opulenta flora en sus aplicaciones a la industria licorera.

El guindao Flémond hizo época. La mulatada del año 60 paladeó con fruición inefable tan exquisito licor, y de aquellos tiempos data la ruina de las negras que hoy vemos pidiendo limosna por las calles de Buenos Aires.

Pero el ideal de M.Flémond fue siempre acertar con un insuperable tipo de château. Era para él como una cuestión de amor propio, algo como el puntillo de honor bordelés. Acostado por la noche, miraba todos los chismes de su laboratorio esparcidos al pie del catre, ideando nuevas fórmulas, nuevos casorios entre el coriandro y la tila, el regaliz y las flores de sauco. Su sueño era de ensueños licuosos, gestación creadora, arrancándole el demonio de la inspiración trasudores en la raíz del pelo. Compuso diversas clases de chateaux, dándoles nombres muy insinuantes, aunque los más apropiados a la índole del líquido fueran los de Chateau Robinet et Chateau la Pompe.

Por aquella época contrajo matrimonio con una gascona, hábil cocinera, de sana belleza, entre cuyas robustas caderas cabía una generación de Cyranos.

En lo que atañe al matrimonio, M. Flémond estaba de acuerdo con Pío Cid, el protagonista de la admirable novela de Ganivet, quien opinaba que la felicidad conyugal de los hombres fuertes de pecho y de alma, está en formar su tálamo con mujeres proletarias.

A sus conocimientos culinarios agregó la gascona los de embotellar y lacrar chateaux. Aquel matrimonio, además de una intensa comunión espiritual, fue una asociación de fuerzas para luchar por vivir bien, por vivir a la francesa, que es todo lo mejor que se puede vivir. Ella cuidaba admirablemente a su bordelés, inventando platos suculentos que fortalecían en M. Flémond los afectos de su espíritu con aquellos otros, no menos vigorosos, que arrancan del calor del estómago, base en que se asientan todas las torres del alma y toda la chapitelería del pensamiento. Mientras ella le cuidaba amorosamente, cautivándole con su afecto y con exquisitas coqueterías culinarias, seguía él, terne que terne, inventando chateaux, y entre los dos, en paz dulce, en paz que arrancaba de una profunda satisfacción de convivencia, consumían en expansiva sobremesa los chateaux no acreditados, que siempre eran los mejores.

La revolución del 74 dio a M. Flémond la base de la inmensa fortuna que hoy posee. El vino que entonces inventó no era ni mejor ni peor que los otros. Su acierto estuvo en la etiqueta, en la cual hizo estampar un gracioso diseño de la nariz de Alsina, poniendo debajo: “Chateau La Verde”. El éxito fue colosal. Los vencedores en aquella trifulca desdeñaban el champagne de Madame Cliquot, por el chateau de M. Flémond. Al poco tiempo montó una gran licorería, su hijo importador estableció una casa en Burdeos y otra en Marsella. Hoy es millonario en francos, sin poseer una teja en este país.

Porque ni el bordelés ni la gascona han podido nunca fundir sus espíritus en el espíritu americano. Hijos de un pueblo supercivilizado, las toscas sinuosidades de esta sociedad han hecho recogerse en sí, llevando intacto consigo el culto a su patria, traducido en amor irreductible. Su patriotismo no es el furor patriótico español, ni el algazaroso de los italianos, a tambor y cornetín. Estos dos elementos se confunden mejor con el espíritu americano, por analogías en la gradación de su progreso espiritual, teniendo, por lo tanto, más arraigo en el orden económico.

  1. Flémond profesa a esos países jóvenes un desdén casi olímpico, creyendo que nuestro gorro frigio puede ser la escudilla para llevar el grano al pico de su gallo francés. Sus dos hijos, únicos que tuvo, pues reglamentó la fecundidad de la gascona, están en Francia desde niños, habiendo hecho allí el servicio de las armas: son franceses. M. Flémond, que los quiere con toda su alma, ha temido quedarse sin ellos en algún atrio electoral si permanecían en su tierra, pues cree que la política solo sirve aquí como piedra de desgaste a la superabundancia de nuestras energías anímicas.

La gascona hace muchos años que está en París con sus hijos. Estos, ya mozos, vinieron una vez con su padre a visitar Buenos Aires, y nostálgicos de Francia a los dos días, volviéronse enseguida, demostrando que el patriotismo es un sentimiento puramente animal, que más radica en la costumbre de residencia que en amor al punto de nacimiento. Es una pasión adquirida, no innata. El generador del patriotismo es más bien el idioma que la tierra. La tierra por si sola no inspira nada, ni pone en comunicación a los hombres, que es lo que forma el espíritu colectivo y la geografía política de los pueblos.

Cada dos años va y viene M. Flémond. De buena gana se quedaría por allá per secula seculorum; pero la codicia le devuelve a América, a girar una visita a su antigua licorería, yunque de tantos años de fatigas persistentes. Bajo este anhelo, en visión perenne, flota en su espíritu el recuerdo de aquel cuarto humilde y de aquel catre en que madurara sus creaciones en noches alargadas por el insomnio. Siempre visita aquella habitación, llevado de ese extraño cariño que guarda el hombre a los lugares en que ha luchado con la penuria.

Los comandantes de los buques en que va y viene M. Flémond, trátanle con especiales atenciones por su influencia en la colonia francesa y por ser capaz de inclinar la carga en favor de la empresa naviera que mejor le trate.

A pesar de esto, de lo muy conocido que es en el comercio de esta plaza y de lo mucho que todos le queremos, la visita de este año será la última con que nos honrará M. Flémond, quien no habrá dejado otro signo de su paso por América más que los tintes de anilina con que sus chateaux habrán barnizado los estómagos contemporáneos.

Francisco Grandmontagne.

La caricature d’un émigrant bordelais en Argentine (1899)

La revue satirique Caras y caretas publie à Buenos Aires une galerie de portraits d’immigrants à partir du 15 avril 1899 sous la rubrique « Galería de inmigrantes ».

L’écrivain Francisco Grandmontagne qui a vécu au Pays Basque Sud avant d’émigrer à Buenos Aires et fonder la revue La Vasconia destinée à la communauté basque sur place, est l’auteur d’une biographie fantaisiste publiée le 13 mai 1899 d’un Français, défini comme un Bordelais et qu’il baptise M. Flémond.

Grandmontagne fait de la Gironde une terre mythique à la fois plantée de vignes et d’oliviers. Son personnage est une caricature, qui véhicule le cliché d’étrangers parasites prêts à exploiter le pays d’accueil. Flémont a étudié, appris surtout à compter et une fois arrivé en Argentine, trouver à s’employer dans un magasin de vins et spiritueux :

« Il n’a dérangé personne avec des lettres de recommandation, à la différence du [type du] bachelier immigrant. Ouvrier manuel et ouvrier intellectuel, homme aux multiples talents, il n’a pas perdu son temps à chercher difficilement un poste sédentaire. Il travailla comme ouvrier manuel dans une distillerie, avec cette relative indépendance dont ne jouit pas le comptable, soumis aux rebuffades patronales et pris en étau entre les intrigues des associés ».

Comme l’explique Isabel Santi dans « Algunos aspectos de la representación de los inmigrantes en Argentina » (Alhim, 2002, 4), l’immigré diplômé (« El bachiller », Caras y caretas, 15 avril 1899) qui arrive à la fin du XIXe siècle dans le Rio de la Plata, tel que le dépeint Grandmontagne, croit que tout lui est dû, du fait de son diplôme qui ne lui permettra pas d’accéder aux emplois qu’il espérait  de par ses origines et ses études.

Quant au Girondin imaginé par le même auteur, entre costumbrisme et naturalisme, Flémond fait rapidement fortune en produisant du vin frelaté, rougi par toute sorte de plantes (de la rose trémière aux algues) ; il invente des domaines viticoles, des chateaux au nom ridicule mais qui rencontrent le plus grand succès, et épouse une compatriote qui travaille à ses côtés et lui donne deux enfants, Flémond « règlemente la fécondité de la Gasconne ». Après des années à Buenos Aires, tandis que son épouse est partie s’installer à Paris, le Bordelais réalise un dernier voyage transatlantique: « M. Flémond professe à l’égard de ces jeunes pays un dédain presque olympien, croyant que notre bonnet phrygien peut être l’écuelle qui servira à porter le grain au bec de son coq français ».

Cet émigrant bordelais (en réalité Bordeaux est un prétexte, Grandmontagne ne donne aucune précision sur la ville), n’aura laissé comme trace de son passage en Amérique que « les colorants à l’aniline avec lesquels ses châteaux auront verni les estomacs contemporains ». C’est ainsi que le narrateur de Caras y caretas, conclut son portrait impitoyable et sarcastique à l’égard  de l’opportuniste qui a débarqué des rives de la Garonne pour repartir au plus vite, sans s’enraciner dans la province de Buenos Aires.

 

Sources

Caras y caretas, 1898-1899. Cervantesvirtual partiellement accessible en ligne.

Galería de inmigrantes – Monsieur FlémondCaras y caretas, Buenos Aires, n° 32, 13 mai 1899, p. 13-14.

Rodríguez Martín Carmen, « Francisco Grandmontagne y Félix Basterra: habitar en el entre trasatlántico», Estudios filosóficos Lxiv, 2015, p. 11-124, Universidad de Granada.

Santi Isabel, «  Algunos aspectos de la representación de los inmigrantes en Argentina », Amérique Latine Histoire et Mémoire. Les Cahiers ALHIM [Online], 4 | 2002

Registre d’immigration Montevideo 1833-1835

Les Archives Nationales d’Uruguay conserve les listes des arrivants à Montevideo. Le livre 39 porte la mention Libro de pasaportes 1833-1835 et liste les voyageurs en précisant la nationalité, l’âge, le bateau, le métier et l’adresse à Montevideo. Les informations sont moins précises quand le flux des immigrants augmente. La collecte de photos a été réalisée en avril 2023 dans le cadre du projet EMILA.

La mention “Basque français” est remarquable comme l’indication identitaire de l’arrivant.

La frégate La Gabrielle de Bordeaux débarque ses passagers le 5 juin dont plusieurs cultivateurs et tanneurs.

Le saloir de D. Jaime Legris reçoit un contingent de 9 ouvriers .

Plus d’informations dans le carnet EMILA

Traces de l’émigration française en Uruguay d’Isabelle Tauzin

Le registre des immatriculations françaises en Uruguay de Daniel Muracciole Champenois

Dédé et Ducasse, émigrants papetiers, de la Charente au Pérou

L’aventure américaine a enthousiasmé de nombreux habitants des départements aquitains, proches ou éloignés du littoral Atlantique et prêts à aller jusqu’au Pacifique pour faire fortune.

Isaac Dédé est né en Charente en 1801 dans la petite commune de Verrières ; fils d’agriculteur, il se forme à la papeterie et à la reliure et obtient les brevets de libraire, de lithographe et d’imprimeur pour exercer le métier. Il est installé à Cognac de 1829 à 1838 selon le dictionnaire des imprimeurs lithographes du XIXe siècle, éditée en ligne par l’École Nationale des Chartes.

Pierre Guillaume Gustave Ducasse est né à Bordeaux en 1809 et est connu au Pérou sous son troisième prénom, Gustave.  C’est le fils d’un chapelier du quartier des Chartrons à Bordeaux ; il est parti en 1832 à la Nouvelle-Orléans comme commis négociant puis deux ans plus tard, de retour en Gironde, obtient un passeport pour Lima en 1834, il réalise ainsi plusieurs voyages entre la France et le Pacifique comme négociant. Continuer la lecture de « Dédé et Ducasse, émigrants papetiers, de la Charente au Pérou »

Découvrir l’émigration pyrénéenne aux Amériques

L’exposition visible du 5 au 22 mai  2025 sur l’émigration pyrénéenne aux Amériques à la Mairie d’Ogeu, a été préparée par l’Association pour la Mémoire de l’Émigration  à l’initiative de sa présidente Lili Casassus et les passionnés d’histoire de l’émigration membres de l’AME.

L’exposition annoncée par la presse locale,  La République des Pyrénées et Sud-Ouest  est issue de la recherche que l’AME mène depuis des décennies, en publiant la revue Partir. Archives et mémoires de l’émigration pyrénéenne. Le numéro 29 de Partir présente le catalogue de l’exposition itinérante, qui a d’abord été  présentée à la Médiathèque  de Pau parallèlement à un cycle de conférences. L’exposition est née en partenariat avec le projet EMILA Ecritures Migrantes Latino-Américaines: histoires et traces en Nouvelle-Aquitaine piloté par Isabelle Tauzin-Castellanos.

Résistance, art et littérature : les soeurs Truel entre la France et le Pérou.

Le 3 mai 1945, Madeleine Truel était enterrée dans le cimetière de Stolpe dans le nord-est de l’Allemagne, victime d’un kapo du camp de concentration de Sachsenhausen, issue fatale d’une Marche de la mort qui avait débuté le 22 avril.

Les sœurs Truel sont nées au Pérou à l’aube du XXe siècle, 5 sœurs et 3 frères dont les racines familiales se trouvaient au Pays basque et dans l’Aveyron.

Les parents sont des commerçants prospères qui partis de rien connaissent une belle ascension sociale dans la capitale de la République péruvienne, objet du premier chapitre de l’essai consacré à L’enfant du métro, le conte allégorique écrit par Madeleine et illustré par Lucha Truel en 1943 . Continuer la lecture de « Résistance, art et littérature : les soeurs Truel entre la France et le Pérou. »

L’Amérique du Sud: histoire d’émigrations au départ de l’Aquitaine

L’Amérique du Sud : Terre promise ! L’indépendance du continent suscite les vocations à l’exil. Le Rio de la Plata, le Chili et le Pérou sont des destinations qui font rêver l’Aquitaine au XIXe siècle. Le présent ouvrage explore les destins de migrants connus en Amérique Latine, peintres et photographes, religieuses, féministes et résistantes, et reconstruit les parcours d’anonymes dont les lettres ont été sauvegardées.

Flyer

Sommaire de L’Amérique du Sud: histoire d’émigrations, XXe-XXe siècles écrit par Isabelle Tauzin-Castellanos, Presses Universitaires de Bordeaux, 2024, 340 pages, 105 illustrations.  Contact: pub@u-bordeaux-montaigne.fr

Introduction

Chapitre 1 Un globe-trotteur oublié : l’Amérique du Sud vue par Julien Mellet 1808-1820

Chapitre 2 Navigation et guerres d’indépendance dans le Pacifique sud : les écrits de Camille de Roquefeuil et Gabriel Lafond (1816-1844)

Chapitre 3 Un demi-siècle d’opportunités : la route du Callao et les armateurs bordelais, 1825-1880

Chapitre 4 Joseph de Cantérac et la défense de l’Amérique espagnole

Chapitre 5 De l’indépendance du Pérou au cliché rastaquouère : Sauveur Soyer

Chapitre 6 Flora Tristan : les pérégrinations d’une paria entre Bordeaux et le Pérou

Chapitre 7 Bonnaffé, Monvoisin, Merino, Laso… : migrations d’artistes peintres entre Bordeaux et le Pérou au milieu du XIXe siècle

Chapitre 8 Du guano du Pacifique aux châteaux bordelais

Chapitre 9 Les frères Courret : d’Angoulême à Lima

Chapitre 10 Immigration au Paraguay et agences d’émigration des Basses-Pyrénées

Chapitre 11 Les agents d’émigration à Bordeaux

Chapitre 12 Manuel Gonzalez Prada : un intellectuel péruvien à Bordeaux

Chapitre 13 L’Amazonie : Terre Promise pour les immigrants français ?

Chapitre 14 Une hacienda girondine à la frontière du Pérou ?

Chapitre 15 L’émigration française en Uruguay au XIXe siècle : un renouvellement des sources

Chapitre 16 Fortunes et déboires de l’immigration en Argentine : les familles Luro et Chapar

Chapitre 17 Parcours féminins du Béarn à la Pampa en 1900

Chapitre 18 Gabrielle Laperrière de Coni, de Bordeaux à Buenos Aires (1861-1907)

Chapitre 19 L’arrivée des Filles de la Charité en Amérique latine : des expériences de terrain instructives

Chapitre 20 Julia Codesido : une peintre péruvienne cosmopolite

Chapitre 21 Du Pérou à la Résistance : Madeleine et Lucha Truel

Conclusion

Table des illustrations

Index des noms de personnes

Index des noms de lieux

Mots clefs: Émigration française, histoire globale, Amérique Latine, histoire des femmes, histoire de l’art latino-américain XIXe-XXe.

French emigration, global history, Latin America, women’s history, history of 19th-20th-century Latin American art

Emigración francesa, historia mundial, América Latina, historia de las mujeres, historia del arte latinoamericano XIX-XX

L’Amérique du Sud : histoire d’émigrations XIXe-XXe siècles

L’Amérique du Sud : histoire d’émigrations XIXe-XXe siècles. Presses Universitaires de Bordeaux, 2024, 340 pages.  ISBN: 979-10-300-1126-5. 25€. 340 pages, 105 illustrations.

Des milliers d’émigrants sont partis à Montevideo et à Buenos Aires, pour continuer jusqu’aux ports du Chili et du Pérou. 21 essais écrits par Isabelle Tauzin-Castellanos découvrent les routes de l’exil en Amérique du Sud et des retours en France.

L’histoire de l’émigration répond à une pulsion de vie. Comme de nos jours, l’émigrant du XIXe siècle est guidé par l’espoir d’une vie meilleure. Des milliers de Français ont embarqué des ports de l’Atlantique. L’Amérique du Sud devenue indépendante semble le lieu de tous les possibles, accessible à toutes les bourses, grâce aux publicités des agences d’émigration et aux récits de voyage.

Les conditions de la navigation transatlantique, l’envoi de marchandises traditionnelles et exotiques, les déboires des migrants endettés, les violences à l’égard des subalternes, l’intégration des peintres et des photographes (Bonnaffé et Monvoisin, les frères Courret), les destins des Aquitains et des Basques, aristocrates et domestiques, cultivateurs et intellectuels, révèlent la ségrégation et le succès outre-mer. Les trajectoires féminines ne sont pas oubliées, grâce aux biographies de féministes (Flora Tristan, Gabrielle Laperrière), de missionnaires, de résistantes (Lucha Truel et Madeleine Truel), absentes de l’histoire contemporaine.

Sommaire de l’ouvrage en ligne.

Mots clefs: Émigration française, histoire globale, Amérique Latine, histoire des femmes, histoire de l’art latino-américain XIXe-XXe.

French emigration, global history, Latin America, women’s history, history of 19th-20th-century Latin American art

Emigración francesa, historia mundial, América Latina, historia de las mujeres, historia del arte latinoamericano XIX-XX

L’émigration basque et béarnaise en Amérique : histoires familiales en construction

Compte  rendu par Valérie Joubert-Anghel (Ameriber, Université Bordeaux Montaigne): L’émigration basque et béarnaise en Amérique : histoires familiales en construction, Morlaàs, éditions Cairn, Pau, 2023. ISBN: 979-10-7006-208-1

L’ouvrage intitulé L’émigration basque et béarnaise en Amérique : histoires familiales en construction est publié aux éditions CAIRN en 2023 par Isabelle Tauzin-Castellanos, professeure émérite de l’Université Bordeaux Montaigne et spécialiste de recherches sur l’Amérique latine – et Beñat Çuburu-Ithorotz, historien, professeur à l’IUT de Bayonne et du Pays Basque, Docteur de l’Université Bordeaux Montaigne.

Ce recueil d’articles est issu d’un colloque organisé à Bayonne en juillet 2021 dans le cadre du projet de recherches sur les Ecritures migrantes latino-américaines : histoires et traces en Nouvelle-Aquitaine. Les partenaires du projet sont l’Université Bordeaux Montaigne et la Région Nouvelle-Aquitaine.

Composé de 245 pages, le volume se divise en cinq parties. Il comporte une introduction et des résumés en français, espagnol et anglais. Les contributions sont au nombre de douze, toutes en français, et sont suivies de bibliographies fournies sur la question de l’émigration basque et béarnaise vers l’Amérique au XIXe siècle et au début du XX siècle. C’est justement l’impact de la question migratoire et sa survivance dans les mémoires familiales qui est au cœur du projet.

Continuer la lecture de « L’émigration basque et béarnaise en Amérique : histoires familiales en construction »

Eugène Courret : un premier documentaire sur le photographe du Pérou originaire d’Angoulême

Un premier documentaire met en lumière le fonds exceptionnel des photographies Courret sur le Pérou. Le documentaire a été réalisé à la suite des recherches du projet EMILA  par le cinéaste Gérard Thomas guidé dans ses prises de vue à Lima par Carlos Estela-Vilela, dont la thèse de doctorat soutenue à l’université Bordeaux Montaigne en 2023, est entièrement consacrée à Eugène Courret.

Le documentaire est produit dans les studios de FR3 Aquitaine et visible à partir  du 3 octobre 2024. Accessible en ligne

Eugène Courret est l’un des plus célèbres émigrants français du Pérou, car il est associé à l’histoire de la photographie. La vie du photographe né à Angoulême constitue un exemple de la circulation des familles entre le continent européen et le continent américain au XIXe siècle.

La collection Courret, plus de 80.000 plaques de verre conservées dans de grandes institutions péruviennes comme la Bibliothèque Nationale, fait aujourd’hui partie du patrimoine proposé à la reconnaissance de l’Unesco .

Bibliographie : Isabelle Tauzin Castellanos, «Les frères Courret : reconstruction d’un parcours familial entre la France et le Pérou au XIXe siècle»Amérique Latine Histoire et Mémoire. Les Cahiers ALHIM n° 39 | 2020.

 

 

 

Images et représentations du Pérou en France (1821- 2021)

Sous la direction de : Isabelle Tauzin-Castellanos, Mónica Cárdenas Moreno, Maylis Santa-Cruz.

Introduction par Isabelle Tauzin-Castellanos.

Résumés en ligne.

Première partie : Le Pérou indépendant et quelques-unes de ses représentations 

Jérôme Louis : La fabrique d’un héros, Lord Thomas Cochrane, un des premiers libérateurs du Pérou (1818-1822)

Maud Yvinec : « Abrii tu ojo »: une représentation entre comique et sérieux des débuts de la République péruvienne

Pascal  Riviale : La collection de dessins péruviens d’Amédée Chaumette des Fossés

Lucile Magnin: Tapadas, costumbrismo, art colonial et préhispanique, vues de Lima ou de Cuzco. Le séjour du peintre Johann Moritz Rugendas au Pérou (1842-1844)

Deuxième partie : De l’orientalisme au nectar des Incas 

Elodie Vaudry: Représentations du Pérou dans la Revue Orientale et Américaine (1858-1895)

Marcos Eymar: Un excentrique entre deux mondes : Nicanor della Rocca Vergalo, des Incas à la réforme de l’orthographe française

Mónica Cárdenas : Le vin des Incas : le regard français de la feuille de coca du Pérou dans le discours pharmaceutique du XIXe siècle

 Troisième partie : De la Belle Époque à la 2de guerre mondiale 

Fernando Villegas Torres: Les peintres Alberto Lynch et Daniel Hernández. Le triomphe du portrait et l’intégration des artistes péruviens dans le Paris de la Belle Époque

Alain Cardenas-Castro: Juan Manuel Cardenas-Castro, indigénisme et migration. Quatre œuvres emblématiques.

Rosmeliz Alva Zapata: L’avant-garde péruvienne sous le regard de Julia Codesido

Alvar de la Llosa : La présence française aux célébrations du centenaire de l’indépendance péruvienne (1921). Entre action diplomatique d’exception et volonté péruvienne de récupération territoriale

Isabelle Tauzin-Castellanos: Entre onirisme et résistance, un roman graphique de Madeleine et Lucha Truel

Quatrième partie : L’Amazonie au coeur de l’engagement, l’art péruvien contre la corruption 

Catherine Heymann: Regards sur l’Amazonie péruvienne : les documentaires de Nora de Izcue

Thibaut Cadiou: Mythes déconstruits et discours inversés. Mémoires indigènes de l’exploitation du caoutchouc à travers la peinture contemporaine

Morgana Herrera: La série « AMA/zonas de mitos y visiones » du Proyecto Especial Bicentenario : exposition artistique, documentaire historique et récits mythiques amazoniens

Estelle Amilien: Dans toute blague réside une part de vérité. El Candidato d’Álvaro Velarde (2016), une comédie aigre-douce

Cette publication parue en 2023 résulte d’un colloque à Bordeaux en novembre 2021 au Musée d’Aquitaine organisé par Isabelle Tauzin-Castellanos, avec le soutien de l’Université Bordeaux Montaigne , l’Institut Universitaire de France, la Région Nouvelle Aquitaine, Ecos-Nord Pérou. L’ouvrage vise à explorer deux siècles d’histoire politique et sociale, culturelle et artistique du Pérou grâce à l’étude des images populaires, de peintures, de photographies, de films, de lettres, de publications journalistiques, de multiples témoignages recueillis depuis les premières décennies de l’indépendance du Pérou, en 1821, en France ou produites par des artistes français ou en lien avec la culture française.  Images et représentations du Pérou en France croise les perceptions de deux espaces géographiques et culturels apparemment très éloignés, mais qui ont une longue histoire de proximités.

Le volume est organisé en quatre parties : « Le Pérou indépendant et quelques-unes de ses représentations » propose des travaux liés aux représentations de la guerre d’indépendance et aux premières réflexions sur la construction de l’idée de nation péruvienne. La deuxième partie du livre « De l’orientalisme au nectar des Incas » évoque les regards exotiques créés sur la base d’un élément culturel péruvien au cours de la seconde moitié du XIXe siècle et du début du XXe siècle. « De la Belle Époque à la Seconde guerre mondiale » regroupe des recherches sur les représentations artistiques inspirées par l’indigénisme et les avant-gardes sans oublier la dimension idéologique. Enfin « L’Amazonie au cœur de l’engagement, l’art péruvien contre la corruption » décrit différentes manifestations de l’art de l’Amazonie, la partie la plus vaste  du territoire péruvien et paradoxalement la plus négligée des projets politiques au cours des deux siècles d’indépendance.

ISBN: 978-2-38444-006-1.

Table des matières en ligne.

Editeur: Presses Universitaires Indianocéaniques.

Du Béarn à l’Argentine et à l’Oregon: à la recherche des cousins d’Amérique

Mes cousins d’Amérique, par Jean-Pierre Labroille 24 février 2024

Un récit familial

Je me souviens, enfant, avoir entendu ma mère raconter qu’elle avait des oncles en Amérique. Au début des années 1930, quand elle était elle-même enfant, elle était sûre que ces oncles avaient fait fortune et qu’un jour leur retour annoncerait pour la famille des jours fastes.

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Gabrielle Laperriere de Coni et Victoria Ocampo : destins croisés par Margarita Pierini

Destins croisés entre la France et l´Argentine :  Gabrielle Laperrière de Coni et Victoria Ocampo. La parole et l´action

Conférence Projet EMILA

Margarita Pierini (Universidad Nacional de Quilmes-Argentina). Université Bordeaux Montaigne, 29 septembre 2023

 Reunimos en esta conferencia a las figuras de dos  mujeres con una importante trayectoria, que atraviesa el siglo XX.   Nacidas, una en la Francia del 2° Imperio (1861), de familia de origen noble,  tradicionalmente radicada en Burdeos. La otra, en 1890, en  la Buenos Aires que se ha convertido en un centro económico y cultural, el más importante de América del Sur; de  familia de fortuna, de larga tradición en el país, y con fuertes vínculos con Francia, por tradición y educación.

Las dos son mujeres fuertes, de pensamiento, de letras, de acción. En el ámbito gremial y político se destaca Gabriela. En el ámbito cultural, y también, menos abiertamente, en el político, Victoria.  Y en las dos, su compromiso con la causa de la mujer.

La trayectoria de Gabriela se  desarrolla en torno a los tres ejes que su contemporánea Elvira López señalaba en su tesis[1]  como los tres hechos que marcan el siglo XIX: el movimiento por la paz universal, el socialismo y el feminismo.

En el caso de Victoria Ocampo, su lugar como gestora de emprendimientos culturales, como mecenas, como creadora de publicaciones y de instituciones que marcaron en su momento importantes innovaciones.

Las dos son también figuras a seguir descubriendo, ubicando en el lugar que les corresponde. Gabriela Coni, una biografía hecha de silencios; Victoria Ocampo, oscurecida por nuevas corrientes literarias y culturales.

Y las dos, enfrentando toda su vida obstáculos y críticas.

Gabriela Coni

Su familia, con antepasados ilustres como Vauban, ministro de Luis XIV, está radicada desde varias generaciones atrás en Bordeaux. Gabriela nace en 1861 en Pézens (Aude), donde su padre, Louis, era jefe de estación, pero poco después regresan a Bordeaux. Su novela  de tintes autobiográficos, Vers l´oeuvre douce (1901) representa sus primeros años de vida en esa ciudad de grandes calles abiertas y llenas de vida.

En 1866  el padre se traslada a México,  donde la aventura imperial de  Maximiliano crea espejismos de fácil prosperidad[2]; la constancia del consulado francés en México lo acredita como “comerciante”. Allí se pierden sus rastros.

Hay muy poca información sobre Gabriela, antes y después de su llegada a Buenos Aires. Y los datos no son siempre exactos. No se han conservado sus papeles personales ─o están en manos de algun coleccionista─, y muchas pistas se enredan, por carencia de documentación o por ocultamiento familiar.

Entonces: conocemos a Gabriela por sus escritos, afortunadamente muy numerosos, publicados  en pocos años: a partir de 1890 y hasta su temprana muerte, en 1907. Ella misma confiesa sentir que “ha empezado a trabajar” muy tarde[3].

Sus biografías ─sesgadas─ dicen que hizo estudios de maestra en Burdeos. Siguiendo los rasgos autobiográficos de la novela citada, va a un colegio religioso, y de allí va a rendir examen a una dependencia del Estado. También se refieren esas biografías (de fuentes “respetables”: su sobrino nieto, sus contemporáneos) a su labor como periodista en París (que no hemos podido corroborar).

En la década de 1880 Gabriela llega a Buenos Aires.  Se vincula  con el célebre médico higienista Emilio Coni, de origen bretón, cuyos intereses    giran en torno a la higiene, la tuberculosis, la salud de los trabajadores y de la población en general.[4] Gabriela comparte estas inquietudes, y participa en sus visitas de inspección a fábricas y barrios marginales, así como en el dictado de conferencias sobre temas de salud.

Abandonando lo que podría tener de labor benéfica su actividad, radicaliza su postura integrándose en el recién fundado Partido Socialista, donde trabaja incansablemente, sea como delegada de obreras, sea como asidua colaboradora del órgano del partido, La Vanguardia.  Es autora del  Proyecto de Ley de Protección del Trabajo de las Mujeres y los Niños en las fábricas, que será aprobado en el Congreso Nacional poco después de su muerte (1907).

Será también una enérgica defensora de la paz, amenazada, en esos años (1900-1901), por un conflicto de límites entre Argentina y Chile.

Su obra estrictamente literaria es breve: dos novelas, aun no traducidas (Fleur de l´air. Roman argentin, Paris, 1900), y Vers l´oeuvre douce, Paris, 1903), y un libro de cuentos (Alma de niño. Cuentos infantiles, 1907).   En cambio, posee una importante obra periodística ─tanto en diarios tradicionales como en órganos partidarios─ que merecería reunirse en volumen.

Con la salud resentida por el agravamiento de su enfermedad cardiaca, Gabriela pasa sus últimos meses en una quinta de Belgrano, donde fallece el 7 de enero de 1907. Su hermano Georges de Laperrière firma el acta de defunción. Su entierro, en un modesto nicho  del cementerio de la Chacarita, es muy sencillo, por expreso pedido suyo.

Las palabras de despedida de sus compañeros resumen la imagen de esta mujer  excepcional:

Fue una mujer trabajadora, útil para ella y útil para el pueblo. En su alma se anidaba la intuición de la Francia del 89, del 48 y del 70. Encarnaba los sentimientos de rebelión de las masas oprimidas. Reunía en sí el talento de una Mme Roland y la virilidad de una Luisa Michel. Fue una luchadora clásica[5].

En síntesis:  la de Gabriela Coni es una figura que  sigue convocando el interés por los objetivos en los cuales centró su acción y su palabra. Quedan muchas facetas de su personalidad, asi como varias etapas de su historia, que esperan nuevas  investigaciones, tanto en su Bordeaux natal como en Buenos Aires, donde vivió los años de su madurez.

Victoria Ocampo (Buenos Aires 1890-1979)

A diferencia de Gabriela, tan invisible, tan silenciosa /o silenciada/ en lo que hace a lo personal,  Victoria es una mujer que nos ofrece múltiples imágenes de sí misma, en lo visual y en la palabra escrita. Tanto en los retratos de su juventud como en las imágenes que grandes fotógrafos dejaron de ella ─Man Ray,  Gisèle Freund─ es posible acercarse a esta  mujer bella y ─en la estampa ─ segura de sí misma.

“Mis Memorias no son precisamente memorias sino un documento sobre la vida en la Argentina (una larga especie de vida)”, afirma al anticipar  los escritos autobiográficos que, por su voluntad, verán la luz después de su muerte (1979).

Y ciertamente, en esas memorias se  condensan la historia y la personalidad de una mujer que ocupó un lugar relevante en la cultura y en la sociabilidad de la Argentina del siglo XX. Alguna vez se la ha comparado con otra mecenas cultural, la mexicana Antonieta Rivas Mercado, en algun momento su coetánea (1900-1931). Con una vida mucho más larga, pudo ver Victoria los avatares de un siglo que finalmente le iba resultando ajeno.

Nacida en una familia cuyas raíces americanas datan de varios siglos atrás, vinculada con figuras del poder y con un sólido patrimonio económico,  la mayor de 6 hermanas, recibe la educación de las niñas de buena familia, que se realiza en el hogar, adonde acuden institutrices y profesoras varias. El viaje a Europa es una costumbre habitual en estos sectores, y se realiza siempre por largos periodos. De este modo, recuerda Victoria que donde aprendió a leer, a los 6 años,  fue en París, y por supuesto,  en francés. Este  aprendizaje la marca desde el origen. Ha dedicado numerosos textos a hablar de su historia como lectora, iniciada con Madame de Ségur y Lafontaine, y que después incluye a Oscar Wilde, a Poe. (Cf. en su libro Le vert paradis (1944),  “Mots français”, “Racine et Mademoiselle », «Lectures d´enfance »).

Durante toda su vida, alternará Victoria su vida en Buenos Aires con largos periodos en sus sucesivas casas de París, o en Londres, y, a partir de 1930, en Nueva York. En todos estos lugares se vincula con personalidades del arte, las letras, y menos habitualmente, la política: Valéry, Malraux, Drieu la Rochelle, Roger Caillois, Jacques Lacan, la condesa de Noailles,  Virginia Woolf, Waldo Frank. Con algunos de ellos, el vínculo amistoso se transforma en una relación amorosa, o viceversa.

De todo esto habla Victoria, con una sinceridad no frecuente, y menos en las mujeres de su clase y de su tiempo, en sus memorias ( cuya escritura inicia en 1952), en sus Testimonios ─ artículos publicados en periódicos desde los años 30 y reunidos periódicamente en 10 volúmenes sucesivos; en sus cartas ─un género donde su literatura, como ocurre con otros escritores, se ofrece con una rara perfección─, cartas que han empezado a publicarse en los últimos 20 años: con Gabriela Mistral, con Jacques Maritain, con Ortega y Gasset, con Alfonso Reyes, con Roger Caillois, entre otros.

La causa de las mujeres la ocupa durante toda su vida. Un momento central: la fundación de la Unión Argentina de Mujeres, en 1936, para defender los  derechos civiles, ante el embate de un gobierno conservador. En particular, la UAM surgió motivada por una posible reforma del código civil que pretendía agregar una cláusula por la cual se estipulaba que ninguna mujer casada podría aceptar trabajos ni ejercer profesión alguna sin previa autorización legal del marido.

La República Española la tiene entre sus defensoras, y más adelante, entre quienes reciben a los exiliados, entre ellos, Rafael Alberti, María Teresa León, Lorenzo Luzuriaga, Maruja Mallo…

La revista Sur

A finales de los años 20 visita Buenos Aires el escritor  norteamericano Waldo Frank. Su causa: la unidad de los países americanos ─en el sentido más amplio─ y la reivindicación de sus raíces iberoamericanas. En un tiempo en que las ideas se forjaban, se discutían y se difundían a través de las revistas creadas en torno a una idea, una comunidad, una consigna, Frank considera la posibilidad de unir en una empresa como ésta al peruano José Carlos Mariátegui, a Victoria Ocampo y al escritor y editor Samuel Glusberg. Ese proyecto no se concreta; la muerte de Mariátegui, primero, y las desinteligencias entre Victoria y Glusberg hacen lo demás .

Pero Frank no abandona su idea. Y gracias a su empeño, y a la decisión y al sustento económico que aporta Victoria, en 1931 aparece el primer número de la revista Sur, que saldrá con pocas interrupciones hasta 1972.  Artículos, traducciones, reseñas, de los autores más reconocidos de la época, hacen de Sur, al decir de Octavio Paz, “lo que fue para los europeos la Nouvelle Revue Française”: un espacio para acceder e integrarse en la cultura occidental. El Grupo Sur será uno de los referentes de la cultura argentina durante un largo periodo, en confrontación, muchas veces, con los sectores del catolicismo de derecha o los grupos literarios de la izquierda.

Victoria siempre se definirá como apolítica ─y es bien sabido lo poco veraz que es esta autocalificacion, en cualquier persona y en cualquier circunstancia.  Su sostenida postura antifascista la lleva a la defensa de la República Española y de la causa de los Aliados; integra la Junta para la Victoria, y coordina múltiples actividades para el sostén económico de los que peleaban del otro lado del mar. Así el producto de las publicaciones de la colección La Porte Étroite,  que dirige su amigo Roger Caillois,  se destina al Comité de Socorro de Víctimas de la Guerra.

Su postura antifascista va a derivar, ya en la Guerra Fría, en un dogmático anticomunismo, algo que no deja de sorprender en una mujer tan inteligente.  Estas posturas la llevan a distanciarse de gente muy querida (M. Rosa Oliver) y de valiosos colaboradores  (Pepe Bianco); aunque con ambos, pasados los años,  recuperará la amistad.

También deriva en su radical oposición al peronismo, movimiento que las políticas  norteamericanas habían clasificado dentro del fascismo, debido a la política de neutralidad del gobierno argentino durante la Segunda Guerra.   Contradicciones:  esta luchadora por el voto de la mujer se opuso a él  cuando fue sancionado por el Congreso en tiempos del Presidente Perón (1947).

En los años siguientes continúa su labor frente a Sur, a la revista se ha sumado una editorial que traduce autores franceses, ingleses y norteamericanos como Camus, Faulkner, Graham Greene, T.E. Lawrence, Paul Claudel, Virginia Woolf.   Recibe premios y homenajes, en su país, en Estados Unidos, en Gran Bretaña, en Francia.

Pasa largas temporadas en las casas heredadas de sus padres en San Isidro y Mar del Plata, centro de hospitalidad para sus numerosos amigos: Rabindranath Tagore,  Alfonso Reyes, André Malraux, Gabriela Mistral, entre otros.

En 1977 ─durante la dictadura militar─  ingresa en la Academia Argentina de Letras: la primera mujer en medio siglo.

Una penosa enfermedad la deja recluida en su casa de Villa Ocampo en sus últimos años.

Allí fallece en enero de 1979. Tenía casi 90 años.

Para valorar en Victoria:

Pocas mujeres en nuestro país ─y nos atrevemos a decir: en América Latina─ han hecho oír su palabra, conocer sus ideas, acercarse  a su visión del mundo, como Victoria Ocampo. Algunos le reprocharon ese Yo siempre presente: sus múltiples, plurales lecturas pasan siempre por ella misma, es siempre autorreferencial. Pero como alguna vez le escribe Julio Cortázar: “Usted no le ha tenido nunca miedo al “yo” (aunque a muchos les parezca tan “odiable”) pero eso es porque vive tan apasionadamente atenta al “tú” que es donde el “yo” alcanza sentido”.

Para concluir:

Si en Gabriela Coni  las referencias personales son casi inexistentes en sus escritos públicos (y la producción privada no ha llegado hasta nosotros, lamentablemente), en Victoria Ocampo, por el contrario, todo es, de uno u otro modo,  personal. Pero,  anticipando una certeza cara al feminismo,  en ella todo lo personal es político.

Estas dos mujeres, cada una en uno de los extremos del siglo XX,  quedan en la historia por el lugar que se ganaron: ocupando foros, levantando la  voz, publicando sus ideas, interviniendo en las luchas de su tiempo. Y dejándonos su  testimonio.

[1] Elvira López, “El movimiento feminista”, tesis para optar al doctorado en Filosofía y Letras (UBA, 1901) Es la primera mujer en obtener este doctorado en Argentina.

[2] En el Archivo figuran muchas otras acreditaciones de franceses que llegan en esos años; sus oficios: fotógrafos, impresores, sastres, peluqueros, músicos…

[3] “Siendo tan breve la vida y ─disculpad si esto parece un sermón─ habiendo empezado a trabajar tan tarde, no quiero desperdiciarla, sirviendo al odio contra la libertad”. Conferencia; en el periódico socialista La Vanguardia,  6-9-03.

[4]  Entre 1875 y 1910, dice en sus memorias, ocupa más de 65 cargos y funciones. Entre ellos: director de la Asistencia Pública; creador del Patronato de la Infancia; de la Revista de Higiene Infantil; de la Liga Antituberculosa; presidente de la AMA; director del Hospital Tornú; director de la comisión para el Censo Municipal (1909).  En 1890 presenta una idea muy novedosa en su tiempo: la creación de un Ministerio de Salud. “Il serait convenable donc, dans toutes les nations importantes, de diminuer le budget de tous les ministères pour pouvoir fonder celui de l´Hygiène, sans doute le plus nécessaire de tous. Dans un monde idéal, il viendra à remplacer certainement celui de la guerre”.

[5] “Gabriela L. de Coni. Falleció  en Buenos Aires el 8 de enero de 1907”, en La Acción Socialista, 15/1/ 1907.